Carta a ella:
Lo siento de verdad. En realidad no planeaba lastimarte pero no pude entregarme a ti, aún cuando tu fuiste tan mía que aún siento tus besos sorpresas, y tu mano al lado de la mía al caminar. No espero que me creas pero, especial siempre haz sido, y tu, solo tu, abriste puertas que nadie había siquiera conocido. Y aún al conocerlas, entraste por la ventana y tiraste la puerta desde a dentro. Temo decirte que te enamoraste de mí en mal momento. Te enamoraste de mí cuando preguntabas de ella y yo respondía como si fuese la mejor novela que jamás hubieses leído. Descubriste tu deseo por mí cuando dije: "Déjame abrazarte como si fueses ella" y tu abriste los brazos y me tomaste y me besaste. Debo admitirlo: Fuiste la dueña de muchos sueños e ilusiones, donde yo saltaba a tu lado y compartía mi cafe y mis poesías con tus manos y tus labios, pero después de todo, volví a la realidad en donde no estoy lista para darte lo que mereces. Donde ya no hablo de ella. Donde ahora hablo de ti; pero no estoy enamorada de ti y tampoco de ella, pero quiero que comprendas que ella es un libro escrito y releída cien veces de día y mil de noche. Tu, cariño mio, eres un libro abierto, que espero no se cierre por mi falta de seguridad y mi soberbia al creer que podía volver a manejar el amor como lo hice en el pasado pero no. Contigo debe ser diferente porque tu eres tan tu que no quiero ser yo por miedo a desilusionar esos ojos que ya han llorado por la vida y no quiero que llores por un estúpido amor como el que te ofrecía. Puedes tomar todo esto como una petición de tiempo o tal vez como un final definitivo. No importa como lo tomes, caliente o frío, es real.
No sé si este mensaje llegue a su destino, pero si es leído, guárdese en el corazón.
Hubo una chica que terminaba todas sus cartas escribiendo:
Te beso infinitamente…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario